Paterna del Campo, es heredera del pasado histórico del Campo de Tejada. Todas sus riquezas, cinegética y minera, primero; y agropecuaria después, han supuesto que este lugar haya sido siempre muy atractivo para el asentamiento de diferentes culturas a lo largo de la historia. Sus posibilidades metalúrgicas favorecieron el asentamiento de las gentes del Calcolítico y más tarde del Bronce. Con la llegada de fenicios y griegos surge el esplendor de Tartessos al contacto con esas culturas del Mediterráneo oriental. Esto se aprecia en los diferentes niveles del yacimiento de Tejada, de la vecina Escacena del Campo. Con la llegada de la civilización romana, Paterna, al igual que el resto de la comarca alcanza un enorme esplendor; prueba de ello es que en esta época, tienen su origen gran parte de los topónimos de los pueblos del Condado.

Tras el abandono de los musulmanes de Talyata, Tejada, que fuera capital de una amplia comarca, comienzan a repoblarse las pequeñas alquerías árabes de los contornos, como Paterna Fabula, nombre con el que fue conocida la localidad hasta la época medieval. En 1291, llega a conseguir el título de villa de manos del rey Sancho IV “el Bravo”. Pero no es hasta el primer tercio del s. XVI cuando se empieza a conocer con el dictado de “del Campo”, nombre común a varios pueblos vecinos, como Escacena y Castilleja, debido a que el Campo y Sierra de Tejada se reparten por esa época entre las tres. Después de varios siglos de altibajos y de la caída demográfica de los años sesenta, Paterna ha sabido recuperarse y, hoy en día, tiene una población de casi 4000 habitantes.

Sobre su patrimonio artístico destaca la Iglesia de San Bartolomé, construida sobre una antigua mezquita tras la conquista de Paterna por Alfonso X. El origen mudéjar aún se percibe, en la antigua Iglesia del Convento de los Carmelitas Descalzos, del año 1696. El Castillo del Alpizar, de factura almohade, consta de un patio de armas central y cuatro torreones, en sus vértices, que datan de la etapa del amurallamiento de Tejada la Nueva, despoblada desde el s. XVI. En este mismo enclave se encuentra la conocida como Fuente de los Frailes, que es en realidad una antigua piscina natatoria romana. En las cercanías del pueblo está La Fontanilla, una fuente artificial de origen árabe. En el barrio de la “Colina Verde” encontramos un importante monumento relacionado también con el agua, es el acueducto romano, hoy reconstruido, que llevaba el agua desde la Fuente del Alpízar hasta Itálica. La neoclásica Capilla del Gran Poder, el Castillo del Alpízar, la Ermita de San Isidro Labrador y las cercanas ruinas de Tejada la Nueva completan el abanico de monumentos y vestigios históricos de la localidad.

 

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